Y como entonces, Puebla salió enchufado aprovechando las condiciones de la cancha y un gran manejo de la táctica fija para en sus dos primeras aproximaciones al marco, clavar dos goles antes de que su rival pudiera siquiera intentar elaborar una jugada de peligro.
El 1-0 fue un autogol de Gerardo Galindo. Daniel Osorno cobró un tiro libre fuera del área desde el costado izquierdo y cuando el balón con gran potencia se aproximaba a la cabeza de Sergio Pérez, el mediocampista regiomontano le ganó el salto y su desvió entró directamente al marco de Martínez.
Monterrey sacó desde el centro de la cancha, Puebla recuperó el balón, consiguió un tiro de esquina por sector izquierdo, los centrales se sumaron al ataque, Ramón Núñez cobró poniéndole un pase medido a la cabeza de Acosta que libró la salida del arquero, para hacer explotar nuevamente el Cuauhtémoc y poner a vibrar a las cerca de 35 mil almas que hoy se dieron cita.
Después el partido se trabó un poco pero no bajó de intensidad, patadas y tarjetas amarillas comenzaron aparecer, lo cual sería la constante del duelo, hasta que Felipe Baloy fue el primero en decidirse a tirar a la portería poblana al minuto 24 pero su disparo salió desviado.
Rayados se dio cuenta que permitiendo la salida de sus centrales podría alejar la presión camotera así que al minuto 30 fue nuevamente el panameño Baloy el que provocó peligro al disparar desde fuera del área de forma rasa, Villalpando escupió el esférico pero le quedó cercano y se lanzó sobre el antes de la llegada de De Nigris.
Después Puebla ensayó par de disparos que pasaron cerca pero que no requirieron la intervención del arquero norteño. Primero fue Luis Noriega el que la mandó por arriba al 33´ y después Ramón Núñez quien de zurda la sacó por el lado izquierdo de la puerta Rayada.
Al minuto 40, los visitantes generaron su oportunidad más clara del primer lapso cuando después de una serie de rebotes en el área poblana, Humberto Suazo se quitó la salida de Jorge Villalpando y cuando su disparo llevaba rumbo de portería, Álvaro Ortíz se interpuso de manera milagrosa hincándose ante la redonda y logró desviarla a saque de banda.
Todavía antes de la finalización del primer lapso Gerardo Galindo disparó de fuera del área pero el arquero poblano escupió de puños. Como condimento antes del silbatazo, existió un pequeño conato de bronca entre Diego Martínez y Daniel Osorno.
Para la complementaria Monterrey fue el que salió conectado y al 48´ Humberto Suazo recortó la ventaja. El “Chupete” hizo dos sensacionales dribles fuera del área, y sacó un trallazo de zurda que entró cerca del centro del arco poblano.
Ese tanto motivó a Ramón Núñez, quien comenzaría a ensayar también sus tiros de media distancia, el primero fue al minuto 50 que Martínez alcanzó a manotear arriba del travesaño para mandar a tiro de esquina.
Después al 56´, ejecutó un tiro libre que despejó Martínez de puños al semicírculo del área, desvió Noriega y prendió Sergio “Cherokee” Pérez con una violencia inusitada que mandó el envió al fondo de las redes. Era el 3-1.
El visitante no estaba dispuesto a dejarse avasallar y continuó fabricando opciones de gol, la más importante al 65' cuando Humberto Suazo hizo un recorte en corto dentro del área poblana, sacó disparo que arañó Villalpando y cuando el esférico continuaba su viaje a las redes Duilio Davino lo sacó de la línea de gol con la cabeza.
Al 74' el “Chupete” tuvo otra jugada similar por la punta izquierda pero su disparo con gran potencia pasó encima del marco camotero. Entonces Puebla se arrinconó y comenzó a ensayar el contragolpe, y casi le sale al 77´ cuando el “Bola” González le ganó el choque a Baloy, y ante tres centrales definió con la zurda para mandar su envío a unos centímetros de la horquilla.
Los esfuerzos naranjas disminuyeron hasta que Diego Ordaz se fue expulsado, pero no terminaron, ya que todavía Carreño tuvo un par de disparos que se fueron desviados.
Por parte de Puebla ya no hubo ataques, sólo tres cambios que fueron cada uno más emotivos que el anterior cuando la afición despidió de pie a Ramón Núñez, Alejandro Acosta y Daniel Osorno. Tres elementos de los cuales al inicio se dudaba de su desempeño, sobretodo después del 0-4 de la Jornada 1 ante estos mismos Rayados y que hoy fueron aplaudidos como héroes.